Participé en el taller de teatro "La mujer migrante", impartido por la actriz chilena Lorena Valdenegro. El lugar elegido fue el Centro Intercultural de Mujeres S.U.S.I. en Berlin y el objetivo era trabajar nuestra historia migratoria a partir de diversas herramientas escénicas y llevarla al escenario. Utilizamos el cuerpo como la herramienta básica para expresar nuestras ideas, críticas, reflexiones y vivencias. La composición y el uso colectivo del escenario definieron el taller. Yo utilicé la experiencia para afianzar mi presencia en espacios compartidos a través del trabajo consciente con el cuerpo, el movimiento, el uso de la voz, y mi posición frente al entorno.
Comenzamos con una dinámica en la que elegimos palabras que nos parecían vitales para contar nuestra historia como mujer e inmigrante; y continuamos creando, individualmente, un relato con esas palabras clave, para después llevar esas historia al escenario de forma colectiva, creando una composición escénica con las compañeras. Aquí comparto la mía.
Era primavera. Los árboles dejaban ver sus primeros brotes verdes. Salí al balcón y respiré. El olor a café recién hecho en la cocina me transportó a casa.
De repente, pudo escuchar los lentos sorbos de su abuelo y las quejas de su abuela. La hermana escuchaba sus pensamientos. Dónde estás, se preguntaba. Dónde estás que no te veo. Nostalgia de lo que fue. Nostalgia de lo que nunca pudo ser. Mujer, con miedo a volar por si quizás no volviera nunca.
Y miro los árboles y encaro la primavera y decido que el tiempo fértil llegó. Verde.