Tuve el enorme privilegio de formar parte de la mesa de conclusiones que cerró los tres días de seminarios de Arte Latinoamericano sobre "Cuerpos experienciales", organizados por la revista Kaypunku. Participaban Ileana Diéguez, profesora e investigadora en la Universidad Autónoma Metropolitana de México, Valeska Navea, investigadora e historiadora de Arte, Maya Aguiluz, investigadora de la Universidad de la UNAM en México, y el organizador e investigador Rennzo Rojas, fundador también de la revista Kaypunku.
A continuación algunos fragmentos de las intervenciones de la mesa:
Valeska Navea: "Las imágenes nos siguen afectando, a pesar de su proliferación y masificación. Si nos sigue afectando, podemos seguir reclamándola, puede seguir siendo vigente y puede seguir siendo el lugar en donde el arte tiene que exhibir el cuerpo. Estamos en una época en donde todo es pertinente. Quería rescatar a Olga Lucero, cuando ella comentaba el hecho de la apropiación. La posibilidad de estas mujeres argentinas de hacer que cada mujer se apropie de la idea que ellas presentan. Por un lado, está la política de resistencia y la política oficialista, y por otro lado, está la identidad, que ha marcado el arte contemporáneo. Si estamos fuera de la historia del relato oficial lo único que queda es cotidianidad y de ahí pasamos al cuerpo de lo íntimo. Es lo íntimo lo que genera la resistencia de los mismos cuerpos. La historia de la violencia ha sido un lenguaje que ha marcado a Latinoamérica desde los europeos, yo diría españoles, llegaron. Cómo para nosotros/as es tan importante la verdad, los procesos de la verdad. No estamos hablando solamente de artes visuales, de fotografía. Estamos hablando de experiencia. Hablamos de cuerpos experienciales, en vez de historia del cuerpo o historia del arte. Ya no estamos pensando en la historiografía o relatos. Estamos pensando en la pura experiencia, en la pura afección, en la pura violencia política, en la ausencia y presencia."
Mi aporte: "Me interesa pensar siempre desde lo individual a lo colectivo. Cómo desde espacios de soledad, espacios individuales, espacios de invisibilización y de dolor y de incertidumbre se llega a lugares colectivos de empoderamiento. Como un cuerpo sufriente, discriminado, colocado al margen de la sociedad, cómo esos cuerpos utilizan esos espacios, los vuelven colectivos y se empoderan a través de ellos. A través de acciones poéticas y artísticas. Me quedé pensando en la imagen de la madeja negra y el discurso de la madre sufriente y su ocupación en la esfera pública. Me pregunté qué impacto tenía esa acción en las autoridades políticas. Ileana Diéguez, ¿qué impacto crees que tienen esas acciones artísticas? Esa es mi pregunta para Ileana. Y cómo se llega al cambio social a través de interpelar a lo político y a lo público."
Ileana Diéguez: "Yo siento que el poder está sordo. En los procesos de profunda violencia la respuesta no es de convicción ni de ablandamiento con las estructuras de muerte y destrucción inmediatas. El tiempo del dolor y el tiempo de la recuperación son siempre distintos. El tiempo del dolor es siempre más largo y el tiempo de la recuperación es un tiempo rápido e interrumpido. Existe una ruptura en los procesos de memoria. Los pensamos como un proceso cronológico y aquí vuelve a instalarse la anacrónica, esta potencia benjaminiana de que el tiempo viene a destajos. El pasado regresa por alguna emergencia de nuestro presente que necesitamos también entender. Cómo fragmentos del pasado pueden funcionar hoy para quizás volver a aprender de lo que ya se hizo o para reconstruir la experiencia. Qué tan presente es ese tiempo pasado. En experiencias traumáticas a fuerza no se pueden cerrar, el remanente queda. Las nuevas violencias tienen que ver con todo aquello que quedó suelto de violencias en las que no se siguió trabajando. Emanaciones, fantasmagorías, espectralidades de violencias no resueltas, aparentemente resueltas."