"I don´t decide to represent anything except myself. But that self is full of collective memory", Mahmoud Darwish
Cuando decidimos organizar nuestra tercera mesa redonda, esta vez sobre archivo y subjetividad a partir del trabajo de Verónica Troncoso, me invadieron las palabras: recuerdo, historia colectiva, justicia, reconstrucción, archivo y, sobre todo, memoria. Memoria frente al olvido. Rescate de la memoria, memoria como lugar de curación, memoria del pasado que es nuestro presente. Memoria selectiva. Memoria colectiva. Y memoria de la historia de tantas mujeres que quedó en el olvido y que se diluyó en la historia oficial. Uno de nuestros principales intereses en el ciclo *mujeres* y arte es rescatar la diversidad de voces y miradas de mujeres* que forman parte de nuestra historia. a menudo desconocida, silenciada, no nombrada. Uno de los lemas feministas más famosos dice "lo que no se nombra, no existe". No ser, ni existir. ¿Qué historias merecen ser contadas por el discurso oficialista? ¿Qué relatos son sistemáticamente excluidos y a quiénes se excluye con ello?
Me pregunto más, ¿por qué contar? ¿Por qué existe la necesidad de narrar y de que sepa nuestra historia? ¿Por qué además queremos conocer las historias de otras? En mi propia búsqueda personal y con la intención de dar alguna respuesta a estas grandes cuestiones (resolverlas de una sería imposible), encontré esta cita del poeta palestino Mahmoud Darwish "No represento a nadie, sino a mí mismo. Pero ese yo mismo está lleno de memoria colectiva". Mi presente está marcado por experiencias del pasado de otras. Muchas, la mayoría, las desconozco. No las sé. Y aquí me asalta el interrogante de no saber y del no querer saber. Y ese no querer saber yo lo interpreto como la violencia del silencio. Cuando ese silencio se institucionaliza, como ocurre, por ejemplo, en etapas de transición democrática, después de cruentas dictaduras, se produce la política del olvido. Y es aquí que se promueve una doble violencia: las víctimas, en este caso, las presas políticas del Buen Pastor, sufren la violencia institucional de la dictadura. Y sufren, además, la violencia de todos estos años posteriores de ausencia, silenciamiento e invisibilización.
La activista y poeta negra lesbiana Audre Lorde tiene un texto precioso sobre la "Transformación del Silencio en Lenguaje y Acción". Habla de la tiranía del silencio y el cómo combatirla. El acto de hablar, de contar es un acto de auto-revelación. La poeta nos invita a hablar pese a nuestro miedo al rechazo, al dolor, a la pena, al desprecio o a la censura. Creo que tenemos la responsabilidad de hablar y de saber. Y es por eso que me parece vital que estemos hoy aquí compartiendo y reflexionando sobre la historia de otras, las que no están, porque esa es también nuestra historia.